SUSURROS ETERNOS
- Ador Arte
- 5 dic 2023
- 5 Min. de lectura
Por AdorArte
UN DIA EN EL CEMENTERIO GENERAL
Ubicado en la Av. Baptista el Cementerio se ha convertido en una ciudad en sí desde su fundación en 1826. Con una superficie de casi 3 hectáreas, equivalente a casi 15 manzanas de la ciudad, el sector nuevo del mismo cuenta con hileras individuales de hormigón en estructuras altas de cuatro o más pisos. Estas tumbas se encuentran rodeadas de altares, decorados con flores, fotografías y otros recuerdos que son llevados por los parientes.
Las fachadas de los pabellones se encuentran pintados coloridos murales, formando una compleja serie de pasillos y callejones en los cuales es muy sencillo extraviarse. Lamentablemente este hermoso exterior oculta los crecientes problemas con los que cuenta el cementerio debido a la rápida expansión y
sobre todo a la alta demanda en estos momentos.
Y las tradiciones continúan naciendo con la llegada de Ñatinta, un encuentro de arte urbano único en el mundo, donde los artistas seleccionados exhiben sus obras artísticas en las paredes del cementerio. Este proyecto nace con la finalidad de embellecer el espacio dedicado al descanso de los difuntos, valorizando el culto de la muerte en el contexto andino, resaltando los elementos iconográficos, rituales y sociales.
Muchas de estas personas de manera clandestina, es decir, sin órdenes judiciales ni documentos mientras que otras son retiradas de su morada por incumplimientos de pago, dejando a muchas familias desconcertadas ya que cuando van a visitar a su familiar ellos ya no se encuentran en el lugar y no saben si podrán encontrarlo.
Mientras caminas podrás ver diferentes clases de tumbas, algunas bastante grandes y otras más sencillas. Algunas de los mausoleos más llamativos son los de Franz Tamayo, el cual cuenta con un busto de gran tamaño el cual se encuentra sobre un pilar que contiene un poco de su historia, otro mausoleo es el de la familia Soligno, la Tumba del Compadre Palenque al cual nunca le faltan flores o los pabellones conmemorativos de la Guerra del Chaco o de la Guerra del Acre.
TESOROS ANCESTRALES: TRADICIONES, COSTUMBRES Y CREENCIAS.
El Cementerio General son 3 hectáreas repletas de historias y recuerdos, encontramos sentimientos plasmados en todas las presentaciones posibles, bien dicen por ahí que cada uno encuentra la forma de expresar su dolor.
Muchos aseguran que no existe mejor forma de sanar una tristeza que cantando. Los guitarristas que pasean por el cementerio están dispuestos a ofrecer su servicio a todo aquél que lo requiera, acompañan a familias en los entierros o les dedican serenatas a los difuntos.
Para aquellos que encuentran consuelo en la espiritualidad podrán acudir a un rezador, quién con toda la voluntad de ofrecer una oración, se acercará para recitar la palabra de Dios en un tono fuerte y nostálgico.
Así como existen mausoleos enteros abandonados u olvidados en el tiempo, nunca faltan aquellos nichos que deslumbran por la cantidad de presentes que reciben a diario por seguidores de las personas que fueron en vida. Hablamos de los denominados “santos populares”, personajes que, en la creencia espiritual, son considerados milagrosos.
El ejemplo más claro de un santo popular es Carlos Palenque, mejor conocido como El Compadre, fue un músico, presentador de televisión y político, su conexión directa con el pueblo boliviano ha logrado que incluso después de 26 años, su nicho continúe repleto de flores y regalos por parte de seguidores que aun lo llevan en el corazón.
A los alrededores, se encuentran varios puestos del famoso “Quita Penas”, una pócima mágica capaz de sanar un corazón sumido en la tristeza. Se trata de hielo batido en sal, glaseado de canela teñida de un rosa intenso que tiende al rojo. El helado de canela es famoso por distraer la pena tras haber despedido a un ser querido.
En su larga historia, el heladito de canela ha encontrado al acompañante perfecto: la empanada de queso, y juntos han logrado alegrar a familias enteras. Ahora no solamente encontraremos su clásica presentación, sino que su popularidad amplió el catálogo: los amantes del toque cremoso pueden pedir un helado de leche como un complemento.
La tradición con décadas de antigüedad en su historia consiste en salir del cementerio a buscar este maravilloso postre para compartirlo en familia o disfrutarlo de forma individual. A pesar de ser un helado, su sabor puede compararse con un cálido abrazo al alma.
El dulce sabor a canela que abraza el corazón de los paceños en luto ha trascendido mundialmente.
El programa de Netflix Street Food Latinoamérica realizó una cobertura completa acerca de los famosos helados y el impacto cultural que tienen en La Paz.
POR LA ETERNIDAD
Bienvenidos a la morada de historias eternas, donde las lápidas susurran secretos y las sombras bailan con la luna en el Cementerio General de La Paz. En este reino de lápidas y mausoleos, la imaginación cobra vida, tejiendo mitos tan intrigantes como los senderos empedrados que serpentean entre las tumbas.
Cuentan las leyendas que las estatuas de ángeles, guardianes silentes del camposanto, cobran vida a medianoche, desplegando sus alas en una danza celestial. Algunos afirman haber escuchado melodías misteriosas que emergen de antiguos mausoleos, como si los difuntos aún disfrutaran de conciertos post mortem.
¿Te atreverías a seguir la luz titilante que emanan los mausoleos?
Los perritos guardianes de los secretos nocturnos, pasean entre las lápidas como seres místicos que conectan el mundo de los vivos con el de los muertos. Se dice que poseen el don de ver más allá de lo
tangible, guiando a los curiosos a través de los pasillos de este museo silente de historias olvidadas.
Así que, si alguna vez te aventuras a explorar el Cementerio General, recuerda que cada sepulcro guarda más que restos mortales; contiene la esencia de mitos y leyendas que dan vida al pasado en una danza eterna entre lo real y lo imaginario.
¡Prepárate para descubrir los secretos que la noche revela en este mágico rincón boliviano!
Relatos de Almas Inquietas
En las vecindades que abrazan al Cementerio General de La Paz, los lugareños y los valientes trabajadores del panteón susurran sobre noches embrujadas. Monjas, curas, novias y otros fantasmas deambulan entre las tumbas, y la regla es clara “no los enfrentes con la mirada” ¡mejor contrarresta con padres nuestros y avemarías!
Este camposanto bicentenario es morada de almas condenadas, cuyos lamentos resuenan cada noche. Testigos cuentan historias de condenados que, quizás por malas acciones en vida, buscan redención en la penumbra, y otros que aún no se percatan de su tránsito al más allá.
Dentro de este reino de lápidas, destaca el majestuoso mausoleo Ascarrunz, un derroche de lujo construido con mármol importado de punta a punta. Dicen que aquí merodea un misterioso cura, envuelto en su sotana negra. ¿Mirarlo de frente? Peligroso. Dicen que hasta sangrado de nariz provoca y que algunos han perdido la cordura solo con cruzar su mirada.
La capilla a la entrada principal del Cementerio también es escenario de lo insólito. Una monja, la "madrecita", se asoma en el atrio cuando el camposanto está cerrado. Se desliza apresurada desde los mausoleos y desaparece tras la puerta de la capilla, dejando un rastro de misterio que desafía la razón. ¿Qué secretos oculta la noche en este lugar de eternidad? Solo aquellos dispuestos a desafiar lo desconocido podrán descubrirlo.
¡Bienvenidos a las noches místicas del Cementerio General!
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